¿Por qué nos hace felices viajar al mismo destino?

¿Siempre te vas de vacaciones al mismo lugar? Tranquilidad, ¡todo tiene una explicación!

¡AMOR DEL BUENO!

(Y, quién diga lo contrario miente). 

Nadie entiende por qué estoy enamorada de Asturias. Nadie ha sido capaz de comprender por qué sigo pasando mis vacaciones allí una y otra vez. Sus acantilados, sus furiosas playas, sus verdes montañas, sus simpáticos habitantes, sus ''culines'' de sidra, sus cachopos, su ''orbayu'', su... ¡TODO! 

Esa región me apasiona hasta el punto de jurar que cuando me jubile pasaré el fin de mis días mirando al mar desde uno de sus precipicios hasta que el tiempo se detenga.

Después de abrir mi corazón, os voy a dar la respuesta científica sobre el amor incondicional que tenemos hacia una destinación concreta. Es tal ese sentimiento que son muchos los que piensan que si van a conocer otro paraíso están engañando al lugar con el cual quieren pasar el resto de sus vidas. ¡Romanticismo en estado puro!

EMOCIONES POSITIVAS

EMOCIONES POSITIVAS

Viajar es bueno para la salud porque hace que nuestra autoestima se eleve a la par que reduce el estrés. Si a esto le añadimos que hacemos las maletas a un lugar en el que experimentamos las mismas sensaciones que cuando nos enamoramos nuestro estado de ánimo no puede ser mejor. 

Si eres de esos viajeros que adoran coger un vuelo para ir al mismo paraíso particular; eso te posiciona como una persona que ama la estabilidad por encima de todas las cosas. “Las personas que viajan siempre al mismo lugar tienden a valorar la estabilidad y la seguridad y no les suele gustar mucho el cambio. Prefieren ir a lugares donde ya controlan, saben de antemano qué se van a encontrar y de qué manera y que allí se van a sentir bien'', asegura la psicóloga. 

Algo que no está nada mal puesto que siempre descubrirás algo nuevo vayas donde vayas.

por Vanessa Parapar